Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

9.14.2015

El fraude es Manuel Baldizón



Manuel Baldizón fracasó en su intento por llegar al ejercicio del poder, a pesar de que utilizó casi todos los medios posibles, fraudulentos en su mayoría, para alcanzar su objetivo. Fracasó. No logró ni siquiera pasar a segunda vuelta. Fracasó. ¿Por qué fracasó? Para aquellos que usamos la razón para identificar correctamente los hechos de la realidad y por tanto formar juicios verdaderos es fácil explicarlo. Fracasó, precisamente, porque el personaje que creó es sólo un producto de su imaginación, es un fraude: él y su campaña estaban sustentados en mentiras.

Fraude, es una palabra de origen latino (fraus, fraudis) que significa según el DRAE en su primera acepción: “Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”. Hasta para crear su fraudulento personaje fracasó: no logró convencer a los suficientes votantes para alcanzar su más deseado sueño: ser Presidente de Guatemala. Fracasó porque muchos mandantes despertaron. Fracasó porque finalmente la indignación acumulada por décadas estalló.
       
Es de humanos errar y de sabios rectificar, enseña un ancestral proverbio. Ante su estrepitoso fracaso, en lugar de reconocer sus errores y aprender con la esperanza de rescatar su carrera política, se hunde más al acusar a los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de cometer un fraude. Una acusación sin pruebas que la sustenten: solo rumores de su propia gente, producto de las fantasías de su mente delirante que no quiere aceptar que se equivocó y que con su fracaso está pagando las consecuencias de las malas decisiones que tomó.

Manuel Baldizón es el mejor ejemplo de alguien con el que no coincido en la escala de valores. Alguien que si hubiera logrado alcanzar el poder como Presidente, junto con sus serviles diputados, hubiera violentado mis derechos individuales y los de la mayoría. Alguien que hubiera  impulsado más de lo mismo que mantiene viviendo en la miseria a muchísimos: hubiera impulsado el Estado Benefactor/Mercantilista. Un sistema fracasado, estatista, colectivista e intervencionista que, además, es injusto e inmoral. Un sistema parasitario que se basa en el robo legalizado. Por cierto, lo que todos los demás candidatos también proponían. Lo que proponen los dos candidatos que se van a enfrentar en la segunda vuelta: Jimmy Morales y Sandra Torres.

La mayoría que decidió apoyar a otros candidatos lo hicieron por temor a que no pudiéramos salir de Baldizón en cuatro años como lo hemos hecho con los corruptos que ya han gobernado. Era un peligro creíble por la megalomanía que aflige al dueño del partido LIDER. Pero no es el único que sufre de este delirio. Nuestro sistema político actual, basado en incentivos perversos, atrae a los peores representantes de nuestra sociedad. Por eso el ÚNICO medio en el largo plazo para protegernos del abuso de nuestros mandatarios es cambiar radicalmente el sistema. Y eso, sólo lo vamos a lograr por medio del Congreso.

                                                                                                       
Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 14 de septiembre de 2015.

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3.23.2015

Baldizón NO promueve el empleo



Todo lo contrario: con sus promesas populistas y demagogas lo único que va a lograr es que cada vez sea más difícil prosperar. Sus propuestas, la mayoría basadas en la idea de cargar con más costos y gastos a los empresarios que operan formalmente en nuestro país -una especie en vías de extinción-, van a ahuyentar a quienes podrían arriesgarse a invertir. En lugar de atraer el capital productivo que urgentemente necesitamos para transformar los recursos en riqueza y mejorar los ingresos reales de todos aquellos que trabajamos honestamente y respetamos los derechos individuales de los demás, va a espantar a los emprendedores que podrían crear el empleo que tantos necesitan en nuestro terruño. 

Nada bueno podemos esperar de un individuo que confunde la riqueza con los recursos naturales y sostiene que estos últimos no son escasos. Alguien que cree que el problema de los países subdesarrollados es “la falta de una administración estratégica de sus riquezas”. Un personaje que descaradamente acusa de corruptos a aquellos con los cuales se ha asociado para aprobar nuevos privilegios y más legislación que facilitan el robo de nuestros impuestos. Todas las anteriores, reglas que obstaculizan aún más el progreso de quienes todavía optamos por seguir viviendo en Guatemala.

La propuesta contradictoria de Manuel Baldizón, sin sentido e incoherente, es una revoltijo de lo mismo de siempre con alguna idea descabellada que por casualidad se topó buscando frases célebres en Internet, lo que le facilitó hacer un copy/paste: plagios por los que hoy es célebre más allá de nuestras fronteras el candidato mencionado. ¡En cuántas ocasiones ha sido el hazmerreír, no sólo de los círculos académicos e ilustrados, sino en todos lados! En fin, independientemente de la poca capacidad intelectual de Baldizón, lo más peligroso, si acaso llega a ocupar el cargo de Presidente del Ejecutivo, es su baja autoestima, la cual se refleja en su megalomanía.

No solo lo que dice, escribe y publica es en gran parte un fraude: el mismo es una farsa como persona. El delirio que lo consume lo lleva hasta a referirse a sí mismo en tercera persona: un personaje ficticio, producto de su imaginación, con el que pretende sustituir al sujeto real. De sobra se sabe que detrás de esa aparente grandeza, lo que se esconde es un complejo de inferioridad, lo que conduce a quienes lo sufren a obsesionarse con el ejercicio del poder en un intento fallido por convencerse de su valía y de que merecen más de lo que se les reconoce. Si alguien lo aprecia de verdad, le haría un bien aconsejándole que visite a un buen sicólogo.

Podemos describir a Manuel Baldizón con una sola palabra: deshonesto. Casi todo en él es una impostura. Sería terrible que un tipo como él llegara a gobernar nuestro país. Pero, al final, debemos entender que Baldizón es solo una consecuencia más del sistema de incentivos perversos dentro del cual vivimos. Un sistema que atrae a los peores representantes de nuestra sociedad.



Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 23 de marzo de 2015.

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10.06.2014

Ménage à trois patriótico



Cuando leí sobre la alianza entre la pandilla de Manuel Baldizón y el partido (en pedacitos) Patriota, pensé que tal vez Roxana Baldetti había optado por cambiar su estilo de vida política de monógama seguidora de un solo hombre, Otto Pérez Molina, por el tan de moda swingerismo: el intercambio de parejas en la cama para reavivar la monotonía en la cual caen algunas relaciones. Lo que, según los rumores dispersados por algunos conocidos de la pareja presidencial, hace tiempo viene haciendo Pérez Molina.

Sin embargo, cuando el mismísimo Presidente salió a defender públicamente tal componenda ¡perdón, los acuerdos! se me prendió el foco. En la cama no solo retozan Roxana y Meme: el tálamo nupcial lo comparten con Otto. En fin, somos testigos de un tradicional trío, de un threesome, de un hogar de tres… en este caso unidos por el placer de ejercer el poder.

Por cierto, si el hecho comentado estuviera restringido a la esfera privada de los mencionados, no sería de ninguna importancia para los demás lo que ellos decidieran hacer con sus existencias. El serio problema de esta alianza es que las acciones de los involucrados nos van a afectar a todos, y los frutos de esta relación considerada por algunos incestuosa (son lobos de la misma loma…) los vamos a tener que pagar el resto.

Varias de las criaturas procreadas por esta unión ya vieron la luz del día. Entre éstas puedo mencionar a la nueva dupla designada por el Congreso para representarlos en la Junta Monetaria (Gudy Rivera y Álvaro Trujillo), a las cuarenta y dos salas de apelaciones y a la próxima Corte Suprema de ¿Justicia? del ¿Organismo Judicial?, este último cada vez más supeditado al dúo mandatario. Están pendientes de nacer, con amenaza de los rojos de abortar los engendros negociados, más préstamos con organismos internacionales, los observadores morbosos de la actividad de la trincay una nueva multimillonaria emisión de bonos.

O sea, más deuda para los esclavizados tributarios. A pocos escapa el hecho de que la mayoría de este dinero se va a destinar primordialmente a dos cosas: a aumentar la ya cuantiosa fortuna mal habida de los implicados en este triángulo y a financiar la actual campaña política de sus respectivas maras. Por supuesto que también se van a beneficiar aquellos que han facilitado el éxito de este pacto entre amantes de lo ajeno cerrado en el Hades.

Y mientras los amancebados descansan después de la productiva faena, usted ¿decide empacar y marcharse? ¿Solo observa, como lo hacen los complacientes burócratas internacionales que parecen ser el colchón de la movida? ¿Se pone a llorar sintiéndose impotente ante la permanente violación de sus derechos individuales? ¿Se indigna y despotrica en las redes sociales en contra de los corruptos que nos gobiernan o nos quieren gobernar? ¿Acaso se ha preguntado qué más puede hacer para acabar con este robo descarado a mano legislada? El ciudadano es el principal actor de cambio, pero para serlo debe actuar. ¿Usted qué hace?



Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 6 de octubre de 2014. La imagen la bajé de la Internet.

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6.04.2012

Constitualet




Tal y como se lee en español, nuestra actual Constitución ha sido utilizada la mayor parte del tiempo para que los políticos y los funcionarios del gobierno, pasados y presentes, limpien sus desechos pasándose los derechos de los habitantes de Guatemala por donde se les da la gana.


Por supuesto que estoy de acuerdo con el 93 por ciento de personas que votaron a favor de modificar la actual ley suprema que rige en nuestra sociedad, según la encuesta publicada en “Prensa Libre” el pasado jueves 31 de mayo de 2012. En lo que NO estoy de acuerdo, y pienso oponerme férreamente hasta donde me lo permitan mis fuerzas, es al hecho de que esa modificación se haga por medio de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y que la reforma que se haga sea la propuesta por los politiqueros que hoy nos gobiernan. O aquellos que desean gobernarnos, tal es el caso del populista de Manuel Baldizón.

Como era de esperarse en la propuesta de los mencionados, pues al fin es lo que conviene a sus intereses, lo que estos pretenden es ampliar su poder, profundizar el sistema actual (que fracasa en todos lados y está consumiendo la riqueza creada en siglos anteriores en las sociedades más desarrolladas del planeta) y debilitar aún más el derecho de propiedad con la excusa de que “el Estado debe seguir asumiendo responsabilidades para las cuales no tiene recursos suficientes”, como declaró Pérez el día que se celebraron los 27 años de la Carta Magna. Me pregunto, ¿quién gobierna al Presidente? ¿Quién está detrás de sus palabras? ¿Quién le ha vendido tales ideas? ¿Quiénes lo rodean y le susurran al oído cual sirenas homéricas?

Por cierto, me sorprendió el alto porcentaje de gente que respalda el cambio del sistema, y pienso que esta evolución en la opinión de la mayoría es un producto más del arduo trabajo que durante varios años hicimos los miembros de la Asociación Civil ProReforma. Logramos concientizar a más conciudadanos de los que alguna vez llegamos a imaginar. Por eso hoy hay tantos convencidos de que la única manera de mejorar nuestra calidad de vida es cambiando el modelo de Estado Benefactor/Mercantilista que hoy prevalece por un verdadero Estado de Derecho.

Le duela a quien le duela (unos pocos que hacen algún ruido y han mentido a diestra y siniestra sobre el contenido y los objetivos de ProReforma) NINGUNA otra propuesta ha tenido el apoyo que tiene ProReforma. Más de 73 mil ciudadanos, debidamente identificados, dando la cara y el nombre, la apoyamos y presentamos al Congreso de la República. ProReforma ya no pertenece a quienes la redactaron, sino a todos aquellos que la apoyaron y la hicieron suya. Pase lo que pase antes de la Consulta Popular que se va a llevar acabo el año entrante, los diputados tienen la OBLIGACIÓN de incluir en esta consulta lo solicitado por tantos guatemaltecos. Y que decidamos nosotros, los mandantes, cuáles son los cambios que se deben hacer.


El presente artículo fue publicado el lunes 4 de junio de 2012 en el diario guatemalteco Siglo Veintiuno. La imagen la bajé de mapigodoy.blogspot.com

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11.14.2011

El menos peor



Es la conformista manera en la cual se refiere la mayoría al Presidente electo de Guatemala. Y, en este punto, coincido con quienes así se expresan. ¡Imaginen la otra opción! El bobo y cursi de Manuel Baldizón. En fin, a este último ya le dedicaré pronto un artículo. No porque lo considere hoy relevante, pero sí pienso que en cuatro años, si acaso Sandra Torres pierde el poder que todavía tiene, podría ser el candidato con más posibilidades de ser electo como Presidente para el período 2016 – 2020.

Es importante que tengamos presente que Otto Pérez Molina ganó el puesto de primer mandatario gracias al voto en contra de Manuel Baldizón. Y a todos aquellos que votaron por este motivo, los de la excusa de que voto por el menos peor, me dirijo en esta oportunidad. Primero, repito, reconociendo que coincido con ustedes en este punto. Y segundo, les escribo con la esperanza de que el motivo por el cual votaron por el candidato del Partido Patriota los haga estar más atentos, como mandantes que son, de las decisiones que tomen desde ya los actuales diputados del partido mencionado.

Más hoy que ya fueron confirmadas las intenciones de Pérez y sus seguidores de hacer una reforma fiscal según la propuesta de los mismos de siempre: los señores que ahora se agrupan bajo el nombre del G40. Los que tienen décadas de estar detrás de los sistema impositivos que imperan en Guatemala. Los que promueven la idea de que los tributarios debemos pagar más impuestos para que el gobierno, antes que y por encima de nosotros, alcancen sus objetivos. Metas que en la mayoría de los casos suelen ser absurdas e injustas, porque violan los derechos de unos para satisfacer las exigencias de otros.

Otro asunto al cual hay que ponerle mucha atención es al aumento de la burocracia prometido por los ganadores. Esa idea a lo Hugo Chávez de crear un súper “Ministerio de Desarrollo Social” a cargo, entre otros, de los programas populistas promovidos por el gobierno de los Torres-Colom. Programas que lo único que lograron es promover una cultura de la mendicidad y el chantaje, además de facilitar el robo de nuestros impuestos. Medidas que al final de la administración socialdemócrata del partido UNE, deja a los pobres más pobres de los que estaban antes de la llegada de Álvaro Colom al ejercicio del poder.

El menos peor de los otrora candidatos nos puede hacer tanto daño como lo habría hecho el más peor, si la mayoría se cruza de brazos y espera ingenuamente que la deteriorada situación en la que vivimos mejore con el cambio de pandilla en el ejercicio del poder. La diferencia no la harán ellos: la haremos nosotros, haciendo las cosas de manera distinta a como las hemos hecho hasta la fecha. Como bien dijo Albert Einstein: “The significant problems we face cannot be solved by the same level of thinking that created them”. El cambio en nuestro sistema político de las premisas falsas por las verdaderas es fundamental.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno” el lunes 14 de noviembre de 2011. La imagen la bajé de el sito del diario español “El mundo”.

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11.07.2011

El día después



Todo luce tranquilo. En las calles se respira paz. Llegó a su fin la campaña electoral 2011, la cual comenzó recién tomó posesión Álvaro Colom en el año 2008. O, tal vez, empezó antes. Son pocos los días que nos dejan de descanso los politiqueros que ambicionan llegar al ejercicio del poder.

Habemus Presidente del próximo gobierno. Lo más probable es que sea Otto Pérez Molina, que será oficialmente quien esté al frente del Poder Ejecutivo. Un primer mandatario a estrenar el 14 de enero de 2012. Aquel que la mayoría de los votantes consideró la menos peor de las opciones. Yo no soy parte de quienes lo eligieron. Ayer no asistí a ejercer mi DERECHO a voto. Por cierto, me parece mezquina la presión inmoral que hicieron algunos en contra de aquellos que, como yo, no votamos en contra de nuestros valores y principios, que es lo mismo que votar en contra de nosotros mismos. Más aún, sabiendo que la solución a nuestros problemas no se encuentra en el Organismo Ejecutivo.

Es insensato creer que existe una especie de obligación de suicidarse moralmente votando por gente en quien uno no confía. Votando por personas que en su mayoría consideramos, al menos ese es mi caso, los peores exponentes de nuestra sociedad. Y pretender que uno debe elegir entre ellos: escoger los menos peores. Eso no es hacer Patria. Esa es la actitud sumisa de quien ha sido educado como súbdito. Quien aún no ha protestado como hombre libre. Y este, a mi parecer y si se puede decir, es el más destructivo de los suicidios: el que atenta contra nuestro código moral.

Es evidente que el actual mandatario, Álvaro Colom, deja a la mayoría de habitantes del país viviendo es condiciones iguales o peores de como estaban al inicio de su gobierno. Lo que es más execrable: deja a muchos compatriotas acostumbrados a vivir estirando la mano para que se les entregue parte de las dádivas que reparten los gobernantes. Parte del circo para mantenerlos entretenidos mientras ellos, los gobernantes y su círculo de parientes y amigos, se quedan con la mayor parte de nuestros impuestos. En resumen, más personas que se han acomodado dentro del sistema del chantaje y la mendicidad estatal, donde sólo unos cuantos se enriquecen a costa de los demás. Aquellos que se esconden bajo la sombra del poder.

En fin, la moral en nuestro país se encuentra como las carreteras: destruida. Por los suelos y llena de agujeros por todas partes. Llegó la hora de empezar a reconstruirla, como debe reconstruirse Guatemala casi entera. Y esa reconstrucción la debemos hacer nosotros, los mandantes, poniendo en su lugar a nuestros mandatarios. Para comenzar, si es necesario, los debemos forzar a reformar el fracasado Estado Benefactor/Mercantilista que hoy impera en Guatemala, y sustituirlo por un verdadero Estado de Derecho Republicano Liberal. Lo que nunca, a pesar de los intentos históricos que ha habido para acercarse a este, ha existido en Guatemala.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno” el lunes 7 de noviembre de 2011. La imagen la bajé de Internet.

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10.31.2011

El tesorito



No es un cantante. Tampoco un actor de telenovelas. Sin duda, no es ella (la tesorito), ni se llama Laura ni su apellido es León. El tesorito es el objeto del deseo de la mayoría de quienes quieren llegar al ejercicio del poder. El tesorito está constituido por dos elementos con un solo objetivo: hacer sentir (que no es lo mismo que ser) a quien lo posee que es una persona valiosa, indispensable y admirada. Alguien capaz de decidir por el resto y superior a los demás. ¡Y ay de aquel que se atreve a contradecirlo o a gritar a los cuatro vientos: el emperador va desnudo! Aquel que le recuerda la verdad: que todo su mundo es una mentira.

Creen que la parte más importante del ansiado bien, la parte tangible, la van a encontrar en las arcas públicas. Esa especie de agujeros negros terrestres en los cuales todo el dinero que entra desaparece por obra (que no son carreteras) y arte de magia (ahora los ve, ahora no los ve: ni los billetes, ni la seguridad, ni la justicia, ni la educación, ni la salud, ni los puentes…) de los gobernantes que los administran. ¿O los reparten? ¿Entre quiénes? Arcas que son alimentadas con fondos privados que fueron expoliados a sus legítimos dueños, a los creadores de riqueza.

Según mi parecer, la urgencia (que, por cierto, nunca es satisfecha) de ser adulado es el segundo componente del tesorito, junto con la creencia de que son ellos quienes mandan. Un factor necesario para mantener la ilusión de una alta autoestima en quienes usurpan el lugar del mandante, siendo ellos simples mandatarios. Un peligroso delirio de quien en su interior sabe que es todo lo contrario. Podemos evitar el juicio de los otros, pero nunca el juicio propio.

La ironía es que al final ni siquiera van a encontrar lo que verdaderamente buscan, como lo busca todo ser humano: el placer de ser una persona digna de admiración y orgullosa de sus logros legítimos. Terminan rodeados de personas como ellos (los pares se atraen y se relacionan entre sí), en una constante negación de la realidad, sin confiar en nadie, sabiendo que la mayoría de quienes los rodean lo hacen por un interés mezquino y que en cualquier momento los van a traicionar.

Por estas fechas en Guatemala dos facciones se pelean por quedarse con el tesorito. El día que se definirá quién podrá meterle las manos por cuatros años es el próximo 6 de noviembre. El grupo que se considera ganador ya no utiliza un mapa para encontrar el tesorito… o abrirlo. La nueva moda es la llave secreta. ¿Por qué secreta? ¡Quién sabe! Tal vez Alí Babá podría descifrar el misterio. Mientras, los miembros de la otra pandilla, en especial su líder, ya no saben ni qué ofrecer con tal de que los favorecidos sean ellos. En fin, a nosotros, los responsables de llenar los cofres que contienen el tesorito, no nos queda más que observar… por el momento. Luego, debemos cerrar las arcas de una vez por todas. Y alejarlas lo más posible de los piratas.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno” el lunes 31 de octubre de 2011. La imagen la bajé del Internet.

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10.24.2011

De vuelta en vuelta



De vuelta en vuelta del reloj, vueltas de doce horas por dos, nos acercamos al 6 de noviembre, día de la segunda vuelta electoral, en la cual se va a elegir entre dos opciones que ni dándoles la vuelta satisfacen las más mínimas expectativas que una persona sensata tiene de quien será el primer mandatario del país: o sea, el primer mandadero de los mandantes, que somos nosotros.

La más reciente muestra de a qué tipo de gente pertenecen, la vimos el pasado lunes en el espectáculo que brindaron a los asistentes al circo de nombre debate presidencial. No pienso ahondar más en este asunto ya que de todo se ha dicho: desde que hicieron el ridículo hasta que ese era el show que los asistentes (al menos la mayoría) esperaban. Yo, prefiero darle la vuelta a la página y continuar leyendo el libro que vamos escribiendo. Obra que será conocida por nuestros descendientes como la historia de Guatemala de principios del siglo veintiuno.

Por cierto, está de vuelta la temporada fría de nuestra eterna primavera. Una baja en la temperatura que alejó las lluvias que le dieron vuelta a la vida de miles de personas. A varios de ellos, creen algunos, los llevó de vuelta al reino de dónde vinieron: una idea que sirve de consuelo para quienes, de vuelta en la realidad, los lloran. Esta situación me hace traer de vuelta al ruedo de la discusión, el innegable hecho de que la causa de las desgracias que enfrentan tantos, es el sistema contrario a la naturaleza humana que rige nuestra sociedad y la corrupción generalizada que este permite.

¿Cuándo darán una vuelta por nuestra nación la justicia y la razón? La primera para que los responsables de la tragedia que vive la mayoría paguen por sus crímenes y compensen a sus víctimas. Y la segunda para que los ciudadanos de Guatemala, asumamos la responsabilidad de nuestras vidas y renunciemos al Estado benefactor/mercantilista que ilusoriamente promete asumirla por nosotros. Una vuelta a la era de la ilustración, post revolución industrial, sería lo ideal. Una República de verdad.

Y dentro de tantas vueltas que ya me tienen mareada, quiero recordarles a quienes se quejan de que hayan cancelado la vuelta ciclística que, a pesar de que dejó de llover y el sol está de vuelta, las carreteras de nuestro terruño están de vuelta en el taller de reparaciones, motivo por el cual hubiera sido una irresponsabilidad arriesgar la vida de los participantes en la mencionada actividad deportiva.

Al final, lo que seguro nunca vuelve es el pasado. Sí, se dan la vuelta por nuestro presente las memorias de lo que fue. Sin embargo, no podemos cambiar el ayer, pero sí configurar hoy el mañana de tal manera que, cuando estén de vuelta las lluvias por estos lares, estemos preparados para afrontarlas y vencerlas. Lo mismo aplica a su vida: de una vuelta por su interior y pregúntese si es necesario darle la vuelta a sus decisiones para darle la vuelta a su existencia.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno” el lunes 24 de octubre de 2011. La imagen la bajé del blog “Sin Saldo”.

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9.19.2011

En segunda



Como es de todos los interesados conocido, Otto Pérez, con 36 por ciento de votos válidos, y Manuel Baldizón, con 23 por ciento de votos válidos, se verán cara a cara en la llamada segunda vuelta de las elecciones generales de este año, programada para el domingo 6 de noviembre de 2011.

Para aquellos que culparon de que haya una segunda vuelta electoral a quienes optamos por votar nulo o en blanco (lo que representa el 12 por ciento de los votos emitidos), les aclaro: aunque todos, como en una indescriptible sintonía universal, en un estado de relajación propio del nirvana, en una comunicación mística incomprensible, en un éxtasis inimaginable, hubiéramos decidido votar por Pérez, cruzando nuestras ideas,  contradiciéndonos… de todas maneras, para elegir al próximo Presidente hubiera sido necesario hacerlo en segunda y cuesta arriba.

Por cierto, en lo que respecta al legítimo reclamo que hacen los ciudadanos conscientes sobre el plan de trabajo de los políticos que quieren ejercer el poder (gobernar), tanto el de los mencionados y los de aquellos que lo intentaron, llegué a la conclusión lógica de que dentro del sistema actual (un Estado benefactor/mercantilista, intervencionista, colectivista, o sea, socialista) es casi IMPOSIBLE que existan propuestas congruentes con la realidad.

Lo que podemos esperar es más promesas ilusorias y ofertas populistas. Un torpe malabarismo dentro del circo político de tercera categoría tan de moda hoy en todo el mundo. Actitud que muestra el poco respeto que los politiqueros le tienen a la inteligencia de los ciudadanos.

Al fin, lo único que les interesa es llegar a sentarse en la silla presidencial. Dirán lo que consideren necesario para alcanzar su meta. Por eso, todas las propuestas, sin excepción, tienen un fuerte sesgo estatista que le asigna funciones de "mandante" al "mandatario" y al resto de funcionarios. En lugar de reconocer la realidad, la falsean, intentando hacer funcionar el sistema actual en lugar de proponer cambiarlo para bien. En lugar de adecuarlo a la realidad.

Como escribió Frank Knight en 1943, en su informe al Director General y al Comité de Publicaciones de University of Chicago Press, al referirse al libro “Camino de Servidumbre” de F. A. Hayek: “…primero, que cualquier política que se diga socialista, o de economía planificada, conduce inevitablemente al totalitarismo y a la dictadura; y, segundo, que un orden social así acaba cayendo inevitablemente bajo el control de los peores individuos [de la sociedad]”.

Lo anterior, ¿les recuerda a nuestra nación? ¿A la independiente Guatemala, habitada por una mayoría de gente dependiente del Presidente? Por eso, en nuestro país no andamos ni siquiera en segunda: vamos en retroceso. A menos que cambiemos no sólo de conductores del vehículo, sino del vehículo mismo, la situación poco va a variar. Y este objetivo SOLO se puede alcanzar desde el Legislativo.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 19 de septiembre de 2011. La imagen la bajé de Internet.

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8.29.2011

La verdad del mentiroso




“Verdad” es la coherencia, la congruencia de lo que pienso (y declaro) con la realidad: con el estado actual de las cosas. Y es una realidad indiscutible que en Guatemala, y en casi todo el mundo, las circunstancias en las que estamos viviendo se acercan peligrosamente a un caos que pareciera no tener solución. Eso a pesar de los impresionantes avances que se dan en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

Lo anterior, a mi entender, se da por la crisis conceptual en la que vivimos y por haber aceptado muchos un código moral ajeno a la naturaleza humana. Un código imposible de cumplir que lleva a la mayoría a vivir en una constante contradicción y a falsear la realidad. A ser deshonestos con ellos mismos y con los demás.

Una de las más claras evidencias de esto lo encontramos en la política. Motivo por el cual me sorprendió el descaro con el cual recientemente declaró Manuel Baldizón que “Los políticos siempre ofrecen cosas que no pueden cumplir. El problema es que usted les crea”. Un candidato presidencial a quien considero uno de los más mentirosos que he conocido. Sin embargo, en esta ocasión, reconoció una vital verdad.

La que sí confundió el problema hace unos días es Rigoberta Menchú cuando dijo a Siglo Veintiuno que “La beneficencia genera dependencia crónica”. Lo que genera dependencia es el paternalismo del abstracto Estado que promueven los gobernantes con el dinero de los tributarios. Error que lleva a ideas como la expresada por un columnista que cree que “…la gente no sólo quiere que la apaleen, sino que también que de vez en cuando le den de comer”. ¿Acaso las personas son animalitos de granja para que les den de comer sus propietarios?

Todos queremos satisfacer nuestras necesidades: un anhelo legítimo. Lo injusto es que haya quienes quieren hacerlo a costa de otros. Pero, como bien escribió Martha Gellhorn: “La gente está más dispuesta a tragarse la mentira que la verdad…”. Prefieren morir engañados.

El hombre que actúa de mala fe (que miente, que se engaña a sí mismo y a los otros), según Jean-Paul Sartre en “El ser y la nada”, se explica porque la persona no es lo que es y pretende ser lo que no es para evitar la angustia de tomar decisiones. Para evitar esa condena a ser libres de la que escribió el filósofo existencialista mencionado. Y, agrego yo, evitar asumir la responsabilidad de sus vidas y las consecuencias de sus acciones.

Cito textualmente a Sartre en la obra mencionada: “…en la mala fe somos-la-angustia-para-huirla en la unidad de una misma conciencia”. ¿Será posible, al final, huir de nuestra propia voz interior que nos advierte del engaño de los otros, engaño que aceptamos para engañarnos a nosotros mismos? No lo creo. Quienes aceptan las mentiras con las que otros pretenden alcanzar sus objetivos, en este caso llegar al ejercicio del poder, saben que pagaran los costos de esa decisión. Pero, al menos creen que pueden culpar a otros de su fracaso.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 29 de agosto de 2011. La imagen la bajé de Internet.

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