Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

2.20.2012

¿R. I. P. PP?



Casi todos mis días comienzan con un viaje virtual alrededor del mundo en búsqueda de la verdad de los hechos que considero relevantes para el progreso del ser humano. El motivo del periplo cibernético es tener una idea más amplia, estar mejor informada y tomar mejores decisiones. Eso me permite juzgar en la justa medida los acontecimientos que nos afectan más de cerca a quienes hemos elegido vivir en Guatemala. Distanciarme lo más posible de la hipocresía y la doble moral de aquellos que, ya sea por intereses espurios, información falsa (por poca investigación), prejuicios ideológicos o emociones irracionales (resentimiento o envidia) falsean la realidad y se dedican a adular a los gobernantes.

Para mí, orgullosa representante de mi especie, es el hombre el animal más extraordinario que ha pisado la Tierra. El único creador de una civilización e, irónicamente, también destructor de lo creado por otros. Quiero resaltar que, al menos hasta hoy, han sido más las personas productivas que los parásitos que viven de los primeros, y gracias a esto es que, a pesar de la carga que representan los segundos, continuamos avanzando. Sin embargo, esta tendencia puede fácilmente cambiar. Digo lo anterior ya que en toda comunicación honesta, el receptor (en este caso usted) debe saber cuáles son los propósitos verdaderos del emisor (en este caso yo).

Como ya es conocido, la semana pasada el gobierno de Otto Pérez Molina logró que se aprobara de manera irregular, probablemente ilegal, un nuevo aumento de impuestos para aquellos que ya pagamos la mayoría de tributos que malgastan y se roban en gran parte quienes ejercen el poder y sus allegados. Como prueba de lo último me remito a todas las denuncias que presentan ciudadanos y burócratas estatales casi todos los días.

¿Será posible que tan pronto los miembros del Partido Patriota, con el apoyo de los diputados de otros partidos a quienes les llegaron al precio justo, firmaran la sentencia de muerte del partido que hace poco más de un mes empezara a gobernar en Guatemala? Sin duda, su ambición y la falta de visión de largo plazo son las más obvias explicaciones al tremendo error que cometieron.

La aprobación del paquetazo fiscal no es nada más que una victoria pírrica que al final pagarán muy cara. ¿Será que somos testigos del próximo deceso de otro partido más en nuestro país? ¿Podrán requiescat in pace los miembros del Partido Patriota? Lo único que espero, y por eso trabajo, es que en su posible agonía y consecuente muerte no nos lleven con ellos. En Guatemala hay muchos que merecemos otro destino. En Guatemala siguen habiendo más creadores de riqueza que parásitos y saqueadores. ¿Qué hace falta que suceda para que nos unamos, actuemos y cambiemos el sistema vicioso y perverso dentro del cual vivimos hoy por uno virtuoso que nos permita disfrutar del fruto de nuestra mente, el fruto de nuestro propio trabajo y riesgo?


El presente artículo fue publicado el lunes 20 de febrero de 2012 en el diario guatemalteco Siglo Veintiuno. El autor de la imagen es  Melingo Wagamama.

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8.22.2011

Yo lucro, tú lucras...



Nosotros lucramos. ¡Todos lucramos! Es parte de la acción humana. Es propio de nuestra naturaleza el querer gozar de aquello que hemos ganado. Disfrutar de los frutos de nuestro trabajo y decidir qué se hace con el producto de nuestro ingenio y esfuerzo. Ese es un derecho de todo individuo, un derecho que pienso defender de la insensatez que corroe nuestra civilización y que condena a las personas a vivir en una constante contradicción.

Por eso aparecen oportunistas que se creen superiores al resto (gente que poco o nada ha producido en su vida), y disponen repartir lo que es de otros. Por supuesto, pregonándolo a los cuatro vientos y declarándose los defensores de los pobres. ¿Con qué derecho? Lo que sí no dicen es que en el proceso de repartir lo que han expoliado a los dueños legítimos, aseguraron financieramente su vida, la de sus familiares y amigos: a los conocidos o a los sobalevas.

Da igual. Es un buen negocio para los involucrados. Menos para los que son esclavizados y sus bienes son confiscados. Los que son odiados por sus virtudes creadoras y aceptan ser víctimas de los saqueadores. Manipulados y condenados por su deseo de crear riqueza y disfrutar de esta con sus seres queridos. ¿Por qué se dejan? Hay que cuestionar sin miedo el código de valores que nos han impuesto. Un código moral ajeno al humano que nos hace mucho daño.

Es por eso que hoy vemos a casi todos los politiqueros (PP, GANA, Líder, URNG y pronto se sumaran los otros) defendiendo las transferencias condicionadas y peleando por ser los padres de la criatura de Sandra Torres. Total, el objetivo de las bolsas solidarias y todos estos tipos de programas es ganar votos, no reducir la pobreza ni mejorar la calidad de vida de los demás. Además, es un medio idóneo para apropiarse de una gran parte de nuestros impuestos.

Estos despreciables personajes, se topan en su camino con tontos útiles que se encargan de propagar falacias que les facilitan a los primeros alcanzar sus objetivos. Como un ejemplo reciente de lo anterior puedo mencionar el titular principal de Prensa Libre del pasado martes 16: “Ganancias de la mina Marlin suben 1,671%. En contraste el Estado percibe 6% en regalías e impuestos”. ¿Y?

¡Ojalá muchos en Guatemala ganaran tanto o más! Imagino que los accionistas de Prensa Libre no se sentirían mal si su empresa les proporcionara esas utilidades. Y la mayor ironía del ejemplo anterior, es que el aumento en la recaudación de impuestos de este año se ha debido en mucho al aumento en las ganancias de la empresa minera mencionada. Sin hacer nada, el gobierno hoy obtiene más del trabajo de otros.

En fin, hay que hacer la diferencia entre quienes hacen dinero (crean riqueza) y quienes adquieren dinero (se apropian de lo que es de otros). Y no ser hipócritas: no hay humano que no quisiera vivir mejor, según sus fines propios. Y que se vive mejor cuando uno puede pagar sus facturas y para lograrlo debemos ganar más.

Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 22 de agosto de 2011. La imagen la bajé de Internet.

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4.25.2011

Hagamos un trato



Una frase que resume la base del progreso. Un objetivo posible solo en las sociedades que protegen y defienden la asociación libre y voluntaria entre las personas por encima de la intervención estatal y la coerción ejercida por los gobernantes. La cooperación libremente acordada, legítima, entre dos individuos que se basa en el principio de que todos los involucrados ganan. A ambas partes les conviene el intercambio voluntario, sino no la harían. Ambas partes esperan obtener una ganancia.

Por el contrario, en la relación gobernantes-gobernados, cuando los primeros se entrometen en asuntos que no les corresponden y obligan a los segundos a actuar en contra de sus propios intereses, el resultado es un ganar - perder: gana el gobernante y pierde el ciudadano.

Explica Ludwig von Mises que el comercio es la relación social fundamental que teje los nudos que unen a los hombres en sociedad. Mises distingue entre dos tipos de cooperación social: por virtud de contrato privado y coordinación, o por virtud (yo le llamaría vicio) de mando - obediencia o hegemonía. El primer tipo es simétrico y mutuamente ventajoso. El segundo tipo es asimétrico: hay un gobernante y un gobernado, y los gobernados son simples peones de los gobernantes. Cuando la gente acepta ser tratada como siervo y no ciudadano no se les puede llamar personas libres. Este es el tipo de cooperación obligada que promueve y practica el Estado que otorga a sus gobernantes más poder del necesario para cumplir sus funciones primordiales: velar porque haya seguridad y justicia. ¿Sería lo correcto llamarla imposición y no cooperación? A mi parecer, sí.

La civilización es el resultado de los logros de personas que cooperaron contractualmente, tal y como lo enseña Mises. El Estado contractual respeta el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad propio de un Estado de Derecho. En contraste, el Estado hegemónico no respeta los derechos individuales. Gobiernan las reglas antojadizas de los dictadores, sean estos llamados reyes, congresistas o presidentes. Estas directivas pueden cambiar a diario y los súbditos del Estado deben acatarlas sin chistar. Solo son libres para obedecer sin preguntar.

Los ciudadanos libres, que utilizan su razón, que piensan y exigen que respeten sus derechos, representan una amenaza para los gobernantes y los apologistas del Estado Benefactor que, con falacias y sofismas, usurpan un poder casi imperial, casi ilimitado, con subsidios para unos a costillas de los otros. Con privilegios para ellos y aquellos cercanos a quienes ejercen el poder.

Dijo Aristóteles, según la traducción latina de Guillermo de Moerbeke, que “omnes homines natura scire desiderant". Todos deseamos por naturaleza saber, descubrir el por qué de las cosas y qué nos hace felices. Y eso, solo lo descubrimos cuando somos libres e intercambiamos y cooperamos voluntariamente. Hagamos un trato: cooperemos para defender nuestra Libertad.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 25 de abril de 2011. La fotografía de la Estatua de la Libertad la tomé el 28 de noviembre de 2007.

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