Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

3.24.2014

El lobo de Guatemala



Es capaz de convencer a muchos de que la tierra es plana y de vender arena en el desierto a los incautos que lo escuchen sin usar su razón. Fue electo Presidente de Guatemala a principios del presente siglo. Cuatro años le bastaron para acumular una enorme fortuna (de la cual ya despilfarró gran parte) a costillas de los expoliados tributarios y los engañados ciudadanos que lo eligieron. Hasta hoy se ha disfrazado de pollo, pero la realidad es que Alfonso Portillo forma parte de la misma especie a la que pertenece Jordan Belfort, quien estafó a poco más de 1500 personas que se dejaron guiar por sus emociones en lugar de investigar si las acciones que éste les ofrecía eran una buena inversión.

Ninguno de los dos son creadores de riqueza ni harían nunca el esfuerzo que implica trabajar arduamente casi todos los días de nuestra vida productiva, tomando riesgos y creando fuentes de empleo productivo para otros. Ambos escogieron el camino más fácil: el del engaño. Ambos pasaron un breve tiempo en prisión. Ambos negociaron con los fiscales de Nueva York para salir lo más pronto posible de la cárcel. Ambos se burlaron del sistema de justicia y de sus víctimas.

Aunque, para ser exacta, al menos a Belfort lo obligaron a compensar a algunas de sus víctimas y devolverles parte de lo que les robo. En el caso de Portillo, dudo que nosotros, los pagadores de impuestos de Guatemala, vayamos a ver alguna vez parte de todo lo que nos robó. ¿De qué nos sirve que entregue al gobierno de Estados Unidos 2.5 millones de dólares que son propiedad de los taiwaneses? De nada. Por cierto, ¿Qué pensarán hacer los burócratas gringos con ese dinero que no les pertenece?

Como dato curioso, tanto Belfort como Portillo han vivido una vida de excesos, se casaron dos veces y tienen dos hijos. Ambos nacieron en familias de escasos recursos y ambos lograron muchos de sus objetivos gracias a su carisma personal y la labia con la que encantaron a sus seguidores. Por lo demás, pienso que Portillo tomó una mejor decisión dedicándose a la política y no a actividades privadas como lo hizo Belfort. Portillo no solo acumuló mucho más dinero que Belfort sino que, además, cuando lo dejen en libertad le va a quedar mucho más de lo que robó que a Belfort.

A Portillo y todos los pillos politiqueros, los favorecen las ideas intervencionistas y estatistas por el enorme poder que viene con éstas, el cual les facilita alcanzar sus espurias metas. Por otro lado, el falaz discurso socialista (contrario al hombre productivo y orgulloso de lo que ha logrado por su esfuerzo, mente y riesgo personal, que defiende lo que es suyo de los parásitos que quieren vivir a costa suya), perjudicó a Belfort que, sin ser empresario ni creador de riqueza, sirvió de excelente excusa para aquellos que promueven políticamente estrategias anticapitalistas. En fin, el sistema de Estado Benefactor/mercantilista que impera en casi todo el mundo solo beneficia a los lobos que de este viven.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 24 de marzo de 2014.

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2.05.2007

Estafa en tierra


No tiene que invertir off shore para ser estafado. A diario somos engañados en nuestra inefable tierra guatemalteca. Dicen, por cierto, que esa tierra es ¿nuestra? gracias al Estado: esa ficción, como la llamó Frédéric Bastiat, “mediante la cual tratamos de vivir a expensas de los demás”. Un fraude más que en la práctica sólo es el feudo de los gobernantes y sus amigos que, siguiendo el modelo del rey de España, mantuvieron la restricción colonial de que el subsuelo es propiedad de la ficción mencionada. Quienes utilizan y quienes creen en ese explotado discurso olvidan qué, como dijo Luis XIV de Francia, “el Estado soy yo”. Yo, el rey, el gobernante de turno.

O tal vez no lo olvidan: al menos aquellos que manipulan los anhelos de otros por medio de la ilusión del Estado protector. Sólo apuestan a que el pueblo se compone de gente fácil de burlar. Total, si tantos se han tragado la fantasía bien intencionada del intervencionismo benefactor, ¿por qué no van a creer, por ejemplo, que el subsuelo y los recursos que en éste se encuentran son de ellos?

Leonard Read, fundador de la Fundación para la Educación Económica (FEE) dijo: “Los worrycrats (burócratas preocupados), son una raza especial de burócratas totalitarios que se reproducen a medida que la sociedad es socializada. Se preocupan por nuestra salud, educación, bienestar, seguridad, ingerencia de drogas, dieta… y, sobre todo, se interesan en nuestras propiedades. Hoy, los worrycrats han superado a la mayoría de los profesionales de otras disciplinas. Cuán rápido han proliferado”. ¿Por qué abundan y qué permite su multiplicación?

¿Será porque los adultos infantes creen que el Estado va a protegerlos? ¿De quién los protege? ¿Los protege de sí mismos y las consecuencias de sus decisiones? Dicen, quienes imploran por papá gobierno, que se sienten indefensos, decepcionados, defraudados. ¿De qué? ¿De ese sistema paternalista fracasado al que claman que los rescate? ¿Acaso ese sistema no está administrado por individuos falibles, iniciados en las artes maquiavélicas? ¿Ese sistema que les permite embaucar impunemente a muchos? ¿No son acusados de avorazados, ambiciosos e ineptos, entre otras cosas, quienes manejan ese régimen, cuando se presentan como lo que son: simples políticos? ¿Qué los transforma en defensores de los desvalidos cuando actúan en nombre del Estado? Sólo el autoengaño de quienes se dejan estafar.

En fin, da igual el apellido del pater familia: puede ser Bush, Berger o Chávez. Los pueden apoyar la Reserva Federal, la Superintendencia de Bancos o la Asamblea Nacional. Aunque en unos casos la acción de esos progenitores públicos va a ser menos dañina. En los sistemas que limitan a esos padres patrios, se causa menos daño a sus entenados: los ciudadanos. ¿Cuándo vamos a madurar y asumir nuestras responsabilidades? Probablemente cuando despidamos a la niñera estatal especializada en mayores de edad.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno” el lunes 5 de febrero de 2007.

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