Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

12.01.2014

El P del PP para el T



El Presupuesto preparado por el PP es el presupuesto del perder/perder para el tributario. Hoy al menos no hay forma de que ganemos. Ya sea que pase el Presupuesto que presentaron para el año 2015 por casi Q72 millardos o continúe vigente el aprobado por el Congreso para 2013 que también rigió durante 2014, que con todo y ampliaciones redondea los Q70 millardos, los ladrones que nos gobiernan tendrán dinero de sobra para aumentar sus fortunas mal habidas, las de sus familiares y las de sus secuaces que con disfraces de empresarios negocian con ellos cómo explotar al tributario.

Todo lo que los gobernantes derrochan, malversan y se roban descaradamente en nombre del abstracto Estado sale de nuestros bolsillos: de nuestro riesgo como empresarios, de nuestra labor como trabajadores, de nuestro ingenio como creadores. Los gobernantes no producen nada, no invierten nada y no crean nada. Por el contrario, cuando se dedican a actividades que no les corresponden, funciones ilegítimas promovidas por sistemas estatistas injustos e inmorales, entorpecen la creación de riqueza necesaria para que todos, aún los menos productivos, podamos mejorar nuestra calidad de vida.

Para financiar las fantasías de los gobernantes que tan fácilmente deciden dilapidar 40 por ciento más de los que nos logran exprimir, van a cobrar más impuestos. Por supuesto, no dicen la verdad para vender la idea de que es necesario aumentar la recaudación, que lo correcto es llamarla expoliación. Nos contaran la misma historia de siempre que algunos todavía creen, según la cual los fondos expropiados bajo amenaza de cárcel servirán para educar, brindar salud, aliviar el hambre, dar viviendas… y que, además, la mayoría lo van a pagar los ricos. La más grande mentira de todas.

Como bien escribió recientemente Mary Anastasia O’Grady (periodista del Wall Street Journal) en un artículo en el cual analiza la situación actual de Chile: “Bachelet ha incrementado los impuestos de todo, desde el capital hasta el consumo. Un objetivo es ahogar a la clase inversionista, haciéndola más pobre para que la inequidad caiga. Sin embargo, es más probable que las disparidades de ingresos aumenten ya que los ricos tienen formas de proteger sus ingresos mientras que los pobres dependen de la creación de empleos a partir de la inversión para ganarse el pan de cada día y generar riqueza”.

Dentro del actual contexto de normas, cualquier Presupuesto General de Malgasto y Despilfarro de las Pandillas Politiqueras Gobernantes solo va a beneficiar al grupo de oportunistas que ejercen el poder, a sus familiares, a sus aliados y a quienes vegetan dentro de la burocracia estatal, a quienes lo único que les preocupa, al menos a la mayoría, es ver qué más logran que les regalen los gobernantes en el próximo pacto laboral que negocien. Conquistas no ganadas que defenderán hasta con los dientes… hasta que los dolientes tributarios digamos basta y cambiemos radicalmente nuestro sistema político.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 28 de noviembre de 2014. La imagen la bajé del sitio del diario guatemalteco "Prensa Libre".

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10.18.2010

De lo profundo


Oscar Wilde en “De profundis”, la epístola que dedica a Albert Douglas cuando se encuentra preso, afirma: “To regret one's own experiences is to arrest one's own development. To deny one's own experiences is to put a lie into the lips of one's own life.” Comparto la euforia y la alegría de quienes fueron testigos (gracias a la tecnología) del histórico rescate de los 33 mineros atrapados aproximadamente a 700 metros de profundidad en la mina chilena “San José”. Sin embargo, espero que no nos quedemos en la superficie del hecho, y profundicemos en los motivos reales que permitieron tal hazaña. El porqué este prodigio humano fue posible en Chile y hubiera sido impensable en otros lares.

¿Por qué considero trascendental profundizar en el tema? Porque quiero vivir por el resto de mis días en mi terruño. No quiero abandonar mi asteroide B506 que orbita en las profundidades de la galaxia Guanjatan. Quiero seguir arriesgando, aprendiendo, creando… donde el termómetro, por estas fechas, marca al amanecer la temperatura perfecta para un buen vino tinto: 16° centígrados. Ese pedazo de tierra en el cual viven mis valores primeros: mis seres queridos. El país que es uno de los hilos conductores inevitable de mis recuerdos: Guatemala.

Pero no quiero vivir en las condiciones actuales. Quiero vivir en una sociedad pacífica, en la cual se respete la vida, la libertad y la propiedad de todos. Una sociedad en la cual no se obstaculice la creación de riqueza, única forma de superar la pobreza. Una sociedad donde sea mayor la probabilidad de alcanzar el máximo anhelo de toda persona: ser feliz.

Luis Figueroa en su blog http://www.luisfi61.com/ en un post titulado “Los héroes del rescate de los mineros chilenos”, publicado el pasado miércoles 13 de octubre, escribió lo siguiente: “Hasta el momento, el épico rescate de los mineros chilenos va bien encaminado. Rescate… posible gracias a la tecnología de punta y a los conocimientos científicos… Es posible gracias a una filosofía que distingue entre la realidad y la ficción y que toma en cuenta los hechos y la verdad. Una filosofía que [distingue] lo que es objetivo de lo que es caprichoso, arbitrario e irracional”. Más de acuerdo no podría estar con LuisFi.

Sólo agregaría al comentario de mi admirado amigo que esa tecnología pudo ser adquirida gracias a casi tres décadas de creación de riqueza y acumulación de capital, los cuales han sido posibles porque en 1980 los chilenos se decantaron por un sistema de incentivos correctos: más cercano a lo que se conoce como un Estado de Derecho y alejado del sistema de incentivos perversos del Estado Benefactor/Mercantilista. Este último, un sistema de reglas violatorias de los derechos individuales, cuyo sueño de mejorar la vida de la gente (como era de esperarse de una idea que parte de premisas falsas), se ha convertido en el largo plazo en una pesadilla. En especial en las naciones cuya mayoría de habitantes es pobre. Como pobres son la mayoría de guatemaltecos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 18 de octubre de 2010. La imagen la bajé de Internet.

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3.10.2010

Que reste-t-il


¿Que reste-t-il de los terremotos en Chile y en Haití? Lecciones. Las diferencias abismales entre las dos tragedias. Alrededor de 500 fallecidos en Chile. Más de 300,000 muertos en Haití. Y eso a pesar de que el terremoto en Chile fue 500 veces más fuerte que el seísmo de Haití. Un lamentable ejemplo de que los sistemas de normas que imperan en una sociedad SÍ son importantes.

Desde principios de los años 80 del siglo pasado, durante la dictadura de Augusto Pinochet, el sistema de incentivos cambió en el mencionado país sudamericano. Los chilenos empezaron a alejarse del nefasto Estado Benefactor/Mercantilista de inspiración socialista, y comenzaron a acercarse al ideal de un Estado de Derecho liberal. La gran diferencia entre ambos es que el citado primero es un sistema de incentivos perversos y el segundo es un sistema de incentivos correctos. La mayoría de habitantes de Chile han aprendido que uno paga las consecuencias de sus acciones y que deben trabajar, arriesgar y producir para alcanzar sus metas. Ninguna Sandra Torres o un Álvaro Colom les van a poder regalar lo que le pertenece a otros. Lo que pertenece a los tributarios que no pagamos impuestos para que los politiqueros estén presumiendo con sombrero ajeno.

Sin duda, son mas responsables los chilenos que los haitianos, porque los primeros tienen tres décadas de vivir dentro de un sistema de normas que en general van de acuerdo con la naturaleza de la acción humana, y los presidentes socialistas que gobernaron su nación fueron lo suficientemente inteligentes para respetar las reglas que heredaron del gobierno de Pinochet. Les guste o no a algunos. O tal vez los mandatarios mencionados no tuvieron la posibilidad de modificar la esencia de las normas, ya que el principal secreto del Estado de Derecho es que limita el ejercicio discrecional del poder.

Hoy todavía no podemos controlar un fenómeno propio de la naturaleza de la Tierra. No sé si dentro de 100, 200, 1000 años… los hombres de ese tiempo van a tener la capacidad, el conocimiento y la tecnología para evitar eventos como un sismo o un tsunami. Pero, más allá de lo angustiante que puede ser sufrir un terremoto u otra clara muestra de que el Planeta sigue vivito y coleando, recordemos que la verdadera tragedia es la muerte de un ser humano. Imaginen la magnitud trágica de la muerte de 100 personas. O de 100,000 o más individuos. Si un barco está estacionado en el centro de la ciudad, si se abrió una gran grieta en una carretera, si 3 edificios se partieron en dos… todo eso se puede reconstruir. Pero una vida perdida nunca.

Si en Haití existiera un sistema de incentivos correctos las construcciones hubieran estado adaptadas a las condiciones propias de este país. Lo que les permitió a los chilenos superar con mucho menos muertes, y no se diga mucho menos destrucción, un fenómeno natural de una mayor dimensión que el de Haití, es toda esa enorme creación de riqueza que les ha permitido, entre otras cosas, construir refugios más adecuados para el ser humano. Construcciones que obviamente no había en Haití. Y toda esa riqueza, toda esa infraestructura, todo ese capital invertido, repito, es producto de un sistema de incentivos correctos. Como el que propone ProReforma para Guatemala.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 8 de marzo de 2010. Las fotografías las bajé de la Internet. El collage es obra mía.

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