Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

12.14.2009

Los Musa


Desde el 11 de mayo de este año, la noticia más comentada en Guatemala es el asesinato de Rodrigo Rosenberg, acaecido un día antes: el día consagrado a celebrar a las madres. Esas progenitoras que, parece, le hacen falta a muchos de los que ejercen el poder en nuestro país. O tal vez la mayoría de ellas, ante las eminentes joyitas de hijos que parieron, prefieren permanecer en el anonimato. Sin embargo, este crimen que se hizo mundialmente célebre debido a la declaración pública que dejó grabada en un video la calaca (como lo llamaron despectivamente los sicarios contratados para matarlo), que debía ser difundida en caso de su muerte, hecho que se dio apenas tres días después, es consecuencia de otro asesinato, doble asesinato, perpetrado unas semanas antes. Me refiero al caso de los Musa.

Khalil Musa y su hija Marjorie Musa fueron asesinados el 14 de abril de 2009. Rosenberg, a partir de esa fecha, se dio a la tarea de averiguar cuáles fueron los motivos y quiénes eran los responsables de la muerte violenta de dos personas a quienes apreciaba, tal y como atestiguan aquellos que los conocieron. No sabía en el lío que se metía, el cual le iba a costar su propia vida. Los descubrimientos que hace el abogado asesinado, confirman lo que ya sabíamos, y eso que apenas muestran una pequeña parte de toda la porquería que circula desde las más altas esferas del poder, hasta toda la red de achichincles necesaria para que unos pocos se enriquezcan a costa del resto.

El asesinato de Rodrigo Rosenberg es sólo una consecuencia del asesinato de los Musa. ¿Por qué somos muy pocos quienes todavía recordamos éste hecho? ¿Por qué Carlos Castresana, el todopoderoso jefe de la CICIG, lo ignora flagrantemente y con excusas poco creíbles hace caso omiso de la denuncia de Rosenberg? ¿Por qué el Presidente Álvaro Colom conoce intimidades sobre un crimen en el cual él es uno de los acusados? ¿No es esa una tremenda falla en cualquier proceso de investigación? ¿Será por eso que se congratula con el trabajo de Castresana y lo apoya? Al fin, a Castresana sólo le interesa mantener su puesto y distraer a la afición chapina, algo fácil de lograr.

Y mientras, en el país del eterno caos y la perenne agonía, Colom amenaza con despedir burócratas que, si lo analizamos racionalmente, sería un alivio para los tributarios, ya que una gran cantidad de personas están contratadas para pagar las facturas de la campaña política, porque son familiares de algún polítiquero en el ejercicio del poder o son parte de la red de ladrones ya mencionada que saquean nuestros bolsillos todos los días amparados en la legislación casuística que impera en Guatemala. Legislorrea, como la llamó Voltaire, que abunda por estos lares y cuyo único objetivo es darles más discrecionalidad a los gobernantes. Darles más poder que suelen utilizar para violentar nuestros derechos y enriquecerse a costillas de la gente laboriosa y respetuosa.

Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 14 de diciembre de 2009.

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9.07.2009

La verdad desestabiliza al mentiroso


¡Tantas cosas sobre las cuales quiero reflexionar hoy, y no sé por dónde empezar! En fin, hay al menos uno de los temas que sé que no debo tocar en esta ocasión: el legal. A pesar de que me encantaría, y estoy segura que deleitaría a mis dilectos lectores, quienes no imaginan hasta dónde puede llegar el abuso de los poderosos a la hora de intentar intimidar a una ciudadana que, en el caso de la presente escribidora, ejerce el periodismo. Por cierto, un intento frustrado. Fallido, como la mayoría de proyectos emprendidos por el presente gobierno.

No trato el asunto de la querella penal que presentó en mi contra ante el Ministerio Público José Rafael Espada, “como funcionario público y en calidad de Vicepresidente de la República”, por sugerencia de mi selecto grupo de abogados que, sin cobrar un centavo, me están apoyando en estos momentos en los que me enfrento contra el poder del Estado representado por el nombrado Espada que cuenta, al menos en apariencia, con el apoyo del Presidente, Álvaro Colom.

En lo que respecta a la parte jurídica, sólo quiero recordarles a Espada, a Colom y a sus respectivos asesores, el segundo párrafo del artículo 35 de la Constitución Política de la República de Guatemala: “No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos.” ¿Acaso no está claro para cualquiera lo expresado en nuestra Carta Magna?

Quiero aprovechar para agradecer a los reconocidos juristas: José Luis González Dubón, Luis Pedro Álvarez, Alejandro Baldizón, Marta Altolaguirre y José Francisco Alonzo, por sus sabios consejos y la manera decidida en la cual trabajan la parte legal de mi defensa. De alguna manera, en algún momento, tendré la oportunidad de corresponder a este acto noble y digno de acompañarme en esta parte de la batalla.

También quiero darles las gracias a los periodistas que, en lo individual, se han pronunciado sobre este caso que atenta contra uno de los derechos más importantes de los humanos: el derecho a la libre emisión del pensamiento. El derecho a la libre expresión, que no sólo es exclusivo del mundo de las palabras.

Por supuesto, si no fuera por el cariño y respaldo de mi familia, mis amigos y una incontable cantidad de personas que aún no conozco, pero siento muy cerca de mí, esos miles de lectores y oyentes, hombres y mujeres libres de mi país, las circunstancias serían menos llevaderas. Gracias a todos. Desde lo más profundo de mi corazón.

Y, como he repetido hasta el cansancio, sostengo hasta la última palabra (incluidos los adjetivos, cuya utilización es justificada), coma y punto que dieron vida a “El beso de Espada”. Por cierto, quisiera conocer cuál es la opinión de Carlos Castresana en lo que respecta a los hechos mencionados en mi artículo citado. ¿Algún aguerrido periodista del área de investigación se anima a preguntarle?

Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 7 de septiembre de 2009. La imágen la bajé de la Internet. No encontré quién es el autor.

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9.05.2009

El beso de Espada


La fotografía la tomé el domingo 14 de junio de 2009, en la Plaza Italia.



Fue como el beso de Judas. “Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: ‘Al que yo bese, ese es. Arréstenlo.’ Así que, acercándose a Jesús, dijo: ‘¡Buenas noches Maestro!’ Y lo besó. Jesús le contestó: ‘Amigo, lo que has venido a hacer, hazlo’ Entonces los otros se acercaron, echaron mano a Jesús y lo arrestaron.” Nuevo testamento, Mateo 26: 48, 49, 50.

¿Por qué considero a Rafael Espada, Vicepresidente de Guatemala, un traidor? Porque, como lo saben y lo pueden corroborar varios de los familiares y amigos cercanos del póstumamente célebre Rodrigo Rosenberg, una semana antes de ser asesinado se reunió con Espada para ponerlo al tanto de los hechos que había descubierto con relación al crimen de Khalil Musa y su hija Marjorie Musa, quienes, según Rosenberg, también fueron asesinados por encargo de aquellos que serían los responsables de su propia muerte violenta.

También compartió en esa oportunidad su inquietud de que se hicieran realidad las amenazas de muerte que había recibido en las últimas semanas. Tal y como me lo confirmaron dos fuentes cercanas a Rosenberg, Espada se comprometió a ayudarlo y asumir su responsabilidad como supuesto segundo abordo en el Gobierno de Guatemala. ¡Qué ingenuo Rosenberg que confió en la palabra de Espada! ¿Lo habrá entregado a sus enemigos por un puñado de monedas?

Total, sobra recordar la pusilánime actitud de Espada, recién pasado el asesinato de Rosenberg y, sobre todo, su cobardía a la hora de cumplir con sus compromisos, no digamos con el abogado asesinado, con los ciudadanos de nuestro país. Sin duda es cómoda la vida de los poderosos, que con sus acciones nos muestran cuál es su escala de valores… y su falta de virtudes.

Y, para colmo de males, y como una indiscutible muestra de su descaro, según una nota de AP, publicada el pasado lunes 24 de agosto en Siglo Veintiuno, en su reciente viaje a Quito, Espada declaró al canal estatal Ecuadortv que “existen procesos desestabilizantes (sic) en la región, y citó la polémica desatada por el abogado Rodrigo Rosenberg.’ Fue un golpe duro para el país, un intento de desestabilización gubernamental’ mencionó en la entrevista pregrabada.”

“El hombre sabio no se expone innecesariamente al peligro, ya que son pocas las cosas por las que se preocupa lo suficiente, pero está dispuesto en las grandes crisis a dar incluso su vida, a sabiendas que bajo ciertas condiciones no vale la pena vivir.” Dijo mi admirado Aristóteles. La falta de filo de Espada, por complaciente, dejó pasar la muerte de aquel que confió en él, y su hipocresía lo convierte en cómplice de quienes lo mandaron a matar. ¿Podrá dormir en paz?

En fin, como dice Antoine de Saint Exupery en “El Principito”, esa gran obra literaria imprescindible, al menos para mí: “¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.” Nos conocemos y damos a conocer por nuestras acciones.




Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 31 de agosto de 2009.

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