Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

5.12.2014

Latinoamérica y La Bestia



No es la misma historia romántica de La Bella y La Bestia. No es un cuento de hadas europeo: es ante todo una realidad americana. Mucho menos es una novela rosa con final feliz para todos, al estilo de la famosísima Corín Tellado, la escritora española menos apreciada en los ambientes intelectuales pero, para la envidia de tantos, fue la amanuense que más libros del popular género mencionado vendió en gran parte del siglo veinte.

Lejos está la hermosa región nuestra de ser considerada bella, no porque sus paisajes no merezcan tal adjetivo, sino por la desdichadas condiciones en las cuales viven una enorme cantidad de sus habitantes. No existe por estos lares armonía entre las partes con las partes y las partes con el todo. No produce placer ver cómo a duras penas sobreviven algunos, mientras otros acumulan cuantiosas fortunas a base de engaños, corrupción y privilegios. No, tristemente Latinoamérica no es La Bella.

Del cuento citado han circulado varias versiones. En mi opinión la mejor de estas es la original, escrita en 1740 por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, aunque sé que la más conocida es la adaptación de Jeanne Marie Leprince de Beaumont publicada en 1756. Ambas, al igual que las obras clásicas (incluido El asno de oro de Apuleyo) en las cuales se supone se inspiraron, las encuentran en Internet. Es una ironía que algo similar puedo decir de la historia de amor/odio entre La Bestia y los emigrantes: existen muchísimas versiones, una por cada hombre, una por cada mujer… que decidieron dejar su terruño a seguir viviendo en este en condiciones miserables y sin esperanzas reales de mejorar. Antes de convertirse en criminales prefirieron arriesgar su valor más preciado: su propia vida. Y muchas de estas historias también las encontramos en los medios virtuales, en las redes sociales, en las noticias diarias...

¡Cuántos coterráneos nuestros no esperan montar a La Bestia para hacer menos difícil su travesía en búsqueda del sueño de una vida mejor! En pos de una situación diferente a la de la pesadilla latinoamericana en la que viven. Tal vez el sueño no sea tan esplendido como se los han pintado o lo han imaginado. Pero es seguro que, para la mayoría, será mejor que la realidad que enfrentan día a día en la América latina ajena a la América inglesa de Estados Unidos.

Sin embargo, desde el 31 de marzo pasado esa opción fue prohibida para aquellos que decidieron iniciar tan azaroso viaje. Que corrían muchos riesgos y eran abusados en su marcha pocos lo cuestionan. No obstante, cuán malas serán sus otras alternativas para que La Bestia sea la menos terrible de todas. En fin, lo que no dudo es que miles seguirán optando por correr esos y otros peligros antes de continuar viviendo dentro de los sistemas mixtos locales (estatistas, intervencionistas) más cercanos al socialismo que al capitalismo, con contadas excepciones (Chile y tal vez Perú). En resumen, los Estados Benefactores, mercantilistas que predominan en La Bella Latinoamérica.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 12 de mayo de 2014. La imagen de "La Bestia" la bajé de Internet sin identificación de quién la tomó.

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1.17.2010

Rodrigo decide morir


Una novela compuesta a varias manos. Un trama que, a pesar de las similitudes, no fue escrito por Paulo Coelho ni por María del Socorro Tellado López, fallecida casualmente el 11 de abril de 2009, tres días antes del asesinato de Khalil y Marjorie Musa. María del Socorro, más conocida como Corín, nació en España, país de origen de uno de los guionistas de la conspiración nos van a contar como corresponde: por entregas, en el mejor de los estilos de Caridad Bravo Adams, la reina de los culebrones mexicanos.

La única diferencia con los prolíficos narradores mencionados, sin restarles méritos a sus éxitos alcanzados a pesar del desprecio con el cual son tratados por algunos críticos literarios, es que en el caso de las historias de estos autores de bestsellers no están en juego miles de millones de quetzales, depositados en las nombradas arcas públicas o estatales que suelen ser prontamente privatizadas, ni nadie corre el riesgo de perder su mullido sillón en el ejercicio del poder. O la cama donde reposa la esposa de uno de los antagonistas del cuento.

No se diga la cantidad de intereses de individuos que forman parte de los grupos de presión más influyentes del país, que dejarían de ser satisfechos gracias a la casi ilimitada discrecionalidad que la legislación, que hoy priva en la nación de corte tropical más que primaveral (nación en la que se sitúa la intriga que inspira el título de este escrito), otorga a sus amigos que temporalmente ejercen el deseado poder. Y lo de tropical lo digo a sabiendas del frío que hoy recorre el territorio citado. Frío que congeló el punto más importante del misterio a resolver: ¿quién mató a los Musa? Sin duda, un nudo gordiano que en cada capítulo se enreda más.

Además de sorprendentes las salidas de los responsables de desatar el nudo, ninguno de nombre Alejandro ni de apellido Magno, resultan ser tan inverosímiles como Stranger than Fiction, la película de 2006 dirigida por Marc Foster y escrita por Zach Helm, a quienes los negros literarios de la historia comentada podrían consultar. Total, lo que les interesa es la verosimilitud y que la mayoría, muchas veces perezosa a la hora de pensar, se trague la solución propuesta.

Por estas fechas, el manso auditorio que sigue atento el relato que pretende dar con el o los responsables de la muerte del protagonista en ausencia, Rodrigo, observa atónito cómo tres conocidos criminales, uno de ellos sospechoso del asesinato de Víctor Rivera, son presentados como los testigos estrellas del caso. Sicarios arrepentidos que serán premiados con la ansiada libertad… ¿para continuar delinquiendo?

En fin, que Rodrigo Rosenberg decide morir es indiscutible. Decisión que tomó cuando empieza a investigar quién o quiénes asesinaron a Khalil y Marjorie Musa. Y por qué los mataron. El tenía claro que el crimen a resolver es el asesinato de los citados anteriormente. Sabía que su partida sería una consecuencia más de la muerte de los Musa.

Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 11 de enero de 2010. La imagen la baje de la Internet del Oftalmografo’s blog de Wordpress.

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