Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

10.08.2007

Ni padre ni madre


Los políticos saqueadores, todo aquello que consideran un problema, pretenden solucionarlo con más de lo mismo: burocracia e intervención gubernamental. Todo en nombre de un abstracto Estado. Irónicamente, las raíces del mal, las causas de la enfermedad son, precisamente, la burocracia y la intervención de los políticos en nuestra esfera privada. Se meten impunemente a nuestras camas, disponen de nuestros bienes y deciden por nosotros a partir de sus fines, irrespetando los nuestros. Nos ordenan cómo vivir nuestras vidas y para quiénes debemos vivirla.

¿Lo hacen porque les interesa un indefinido bien común? ¿Un bien común que se adapta a los intereses de aquellos que gobiernan sin límites? ¿Un bien común dictado por las voces políticamente correctas de los grupos de presión? ¿Un bien común que termina siendo el bien particular de unos cuantos, obtenido a costa del mal generalizado del resto?

Sin embargo, a pesar de los obstáculos encontrados en el camino de la prosperidad, hemos logrado avanzar gracias a las creaciones de mentes intransigentes que no ceden ante los absurdos relativistas de aquellos irresponsables que pretenden vivir de la producción y el trabajo de otros. A pesar de las incongruencias de mucha gente industriosa que ha sucumbido ante la culpa que le hacen sentir los hombres que resienten el éxito de otros. En fin, los adultos que decidimos sobre nuestras vidas, nos las arreglamos para sortear las dificultades que se nos presentan al actuar en la búsqueda de nuestras metas. Obstáculos colocados por tanta idea bien intencionada, pero ajena a la realidad objetiva del ser humano.

No obstante, hay muchos que aún no pueden defenderse por sí mismos. Me refiero a los infantes, a los niños, a las niñas. Muchos que, desde su nacimiento, han sido sujetos de vejámenes innombrables, en la mayoría de los casos causados por sus propios progenitores que no merecen el título de padre o madre. Para estas criaturas de mirada melancólica, de existencias grises, hay una opción: la adopción. Pero hoy, desgraciadamente, en Guatemala, como ya sucedió en otros países, asistimos al entierro de esta milenaria Institución. Y para colmo de males, una gran cantidad acuden creyendo que de esa manera benefician a los menores abandonados o abusados.

Hombres y mujeres de nobles sentimientos que se han tragado los cuentos sin respaldo, sin evidencia sustentable, que han propagado tantos interesados en quedarse con lo que consideran un negoción. O, tal vez sólo pretenden avanzar sus agendas políticas, sin importarles a quiénes se llevan entre las patas al momento de actuar.

Aprobar esas leyes va a condenar a miles de pequeños a una vida de dolor y abandono. ¿Qué hacer cuando son pocos los Davides, demasiado pocos, que se atreven a enfrentar a los Goliats de la mafia estatal internacional? Seguir desafiando racionalmente a los poderosos prejuiciosos, sin padre y sin madre que nombrarles.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 8 de octubre de 2007.

La fotografía fue tomada por María Dolores Arias, el sábado 6 de octubre de 2007, en el Hogar Rafael Ayau. La responsable del retoque soy yo. En la imagen aparezco junto con Vanesa Díaz, la niña de ojos tristes, sonriendo en este breve instante en el cual, de nuevo, cautivo mi corazón… En fin, ¿el de quién no?

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3 Comments:

  • Wow, que buena foto!

    By Blogger Luis FIGUEROA, at 2:27 p.m.  

  • Me gustó tu artículo, aunque el tema tristemente sigue teniendo miles de interrogantes que no parecieran querer ser contestadas por nadie.
    La foto... lindísima. No sólo por el efecto, que es muy artístico, sino porque los ojos de tristeza de Vanessa fueron reemplazados por un lindo brillo de alegría causada por tu abrazo cariñoso.
    Gracias por lo que estás haciendo por los niños y por un montón de personas que necesitan tu "pulmón" o ambos para que se les escuche.

    By Blogger Margarita, at 5:11 p.m.  

  • Cuando usted MARTA YOLANDA, habló acerca de esta niña, MOVIÓ MI CORAZÓN Y SUPONGO QUE EL DE MUCHOS DE SUS OYENTES INVISIBLES. QUÉ BELLA NIÑA Y CUÁNTA TERNURA PROVOCA VERLA ASÍ, AL LADO SUYO, Y CON ESE CALOR... Bueno, bueno, perfecto...
    Felicidades por todo lo que hace A TRAVES DE ESA TRIBUNA DE TODO A PULMÓN, por todo lo que pone sobre la mesa de los que queremos saber, conocer, estudiar, mejorar y cambiar, y sobre todo, volver nuestras miradas hacia lo que vale y QUE lamentablemente no significa nada para los que sí tienen el poder. Pero que si tan sólo lo quisieran, podrían darle una vida digna a todas esas personitas. ¿Hay algo que podamos nosotros hacer? SI ES POSIBLE, DÉJEMELO SABER. Quisiera ayudar.
    Que Dios la bendiga y le premie por todo lo que realiza, la llene de salud, vida y conocimientos para seguir impartiendo cultura y más a todos los que estamos detrás de la radio.
    Saludos, Auret.

    By Anonymous Anónimo, at 7:54 p.m.  

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