Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

1.26.2007

Pacto con Vlad


Ojalá, en lugar de cabildear por los emigrantes guatemaltecos que viven en los USA, hiciéramos los cambios al sistema de nuestro país que permitieran, primero, que no tengan que irse a buscar ingresos a otros lados. Y, segundo, si acaso se puede, que aquellos que quieran regresar lo hicieran, a sabiendas de que aquí también pueden encontrar un buen trabajo que les permita a ellos y a sus familias vivir la mejor vida posible, no sólo sobrevivir.

Sin embargo, para variar, descendientes del inmigrante Vlad Draculea, los nuevos miembros del Pacto Fiscal (pero con las ideas viejas de siempre), proponen cobrar más impuestos a los ya agobiados pocos tributarios que los pagan a cabalidad: o sea, menos del 25 por ciento de la población.


Creer que un aumento en las tasas impositivas va a motivar a los informales a formalizarse, suena hoy a un pésimo chiste. A nadie hace reír. O tal vez divierte sólo a los onerosos miembros técnicos del Pacto Fiscal. Porque sí que nos cuestan un montón de dinero a los que trabajamos para que ellos se las ingenien cómo sacarnos el pisto. Con la excusa de siempre: ayudar a los pobres. ¿Serán sus pobres bolsillos?