Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

3.10.2008

El policía violador


De los cuales hay más de uno entre las fuerzas de inseguridad. Recientemente he escuchado historias espeluznantes acerca de los abusos cometidos por policías. ¿De qué sirvió agregarle a la “Policía Nacional” el adjetivo “Civil”, si quienes la integran no tienen nada de civilizados? Muchos de ellos son una partida de degenerados que sólo en el papel muerto de la legislación positivista velan por nosotros. Son otro grupo más de antisociales que aterrorizan amparados por una ilegítima autoridad, cobijados bajo el corrupto sistema político vigente. Criminales con licencia para delinquir.

Uno de los cuentos de terror que más me indignó fue el de una joven de aproximadamente 21 años, que fue detenida ilegalmente al salir de un conocido restaurante de la zona 10, obligada a abordar el vehículo oficial, llevada a un terreno baldío y violada repetidamente por varios agentes de… ¿qué? ¿Del infierno en la tierra? Desgraciados.

Una joven que ya le había tocado enfrentar eventos sumamente dolorosos, incluida la muerte de sus padres. Una joven a quien deseo que encuentre en sí el espíritu heroico que en todo humano vive, ese que nos insta a tomar decisiones correctas ante las circunstancias adversas que vamos a encontrar en nuestro camino único y personal. Ella y todos aquellos que hayan pasado por una experiencia similar, además de mi solidaridad, cuentan con mi apoyo en la denuncia de estas atrocidades a las cuales muchos quisieran cerrar sus ojos: una actitud equivocada, porque así no vamos a lograr cambiar la situación tensa que vivimos. Me refiero, por supuesto, a cambiarla para mejorar: para el bienestar general que exige respeto y paz.

Las víctimas preferidas de estos malhechores son adolescentes a quienes, imagino, consideran más fáciles de atemorizar que un adulto. Las estrategias más comunes son: amenazarlos con plantarles una bolsa de plástico con marihuana, bañarlos en alcohol o asustarlos con una supuesta infracción de tránsito. Los dos primeros casos ya son conocidos por los jueces de paz, razón por la cual rara vez les van a dar validez. Es por eso que los chontes prefieren arreglar la situación en privado con los jóvenes o sus padres. A veces, hasta el jefe de la subestación es parte del negocio. No se deje engañar. Y recuerde: por infracciones de tránsito SÓLO lo pueden parar agentes municipales.

Cuando sea abordado por un policía, llame inmediatamente a alguien de confianza y dele los datos de la patrulla y su ubicación. Mantenga abierta la comunicación: que la persona del otro lado del teléfono escuche la conversación. No apague su vehículo. Cargue SIEMPRE una identificación y una Constitución: son claves los artículos 6, 11 y 25. No se meta, bajo ninguna excusa, en la patrulla. Si fuera necesario, pida que lo consignen con un juez. Muestre que, independientemente de su edad, conoce sus derechos. No se deje intimidar y denuncie el hecho. Cuidémonos.


Articulo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 10 de marzo de 2008. La fotografía la tomé el domingo 11 de febrero de 2007, con mi celular, precisamente en un sector de la llamada “Zona Viva”.

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5 Comments:

  • Gracias por los "tips"; espero nunca tener que usarlos.

    By Blogger Luis FIGUEROA, at 5:13 p.m.  

  • es increible esa historia pobre joven y esos malditos policias que se jodan en el infierno, gracias por este post y feliz cumpleaños, y por si alguna vez te interesa la teologia de izquierda como le llamo mira mi blog elangeldelmetal.blogspot.com y un muy FELIZ CUMPLEAÑOS

    By Blogger ElAngelDelMetal, at 1:31 p.m.  

  • Terrible realmente, aunque personalmente no apoyo la generalización. Ya sufrí la estúpida persecusiòn por una patrulla y respecto al tip lo que yo hice fue llamar a un amigo y dictarle el numero de agente y patrulla enfrente del policìa para que èl supiera que no estaba solo.

    By Anonymous Mauricio Romero, at 8:50 p.m.  

  • Hola Marta Yolanda. Me parece que la falta de certeza juridica, es en si una de las causas de muchos de estos problemas (como lo has denunciado tantas veces...). Lamentablemente, como dicen aca los amigos, uno va por la calle pidiendo a Dios que nada acontezca, y en el peor de los casos (por ejemplo un accidente de auto), uno tiene que ponerse rapidito de acuerdo con el otro si acaso llega la policia, no vaya a ser que a los dos los lleven jalados. Es triste no poder sentirse confiado en las calles al ver a estos personajes, especialmente de noche, uno nunca sabe en que andan.
    Como tu dices, conocer nuestros derechos y exigirlos puede ayudar, total estamos en democracia. Aunque en el medio de la nada en un camino oscuro, dificilmente sirva de algo ante estos delincuentes.
    Saludos, feliz semana!!

    By Blogger Eduardo, at 10:22 a.m.  

  • Que tal, cuando puedo escucho su programa de radio A todo pulmon y el otro que no recuerdo el nombre donde debaten con otros pensadores, creo que Estuardo Zapeta (por favor, corrigame si estoy mal) y siempre deja mucho en que pensar (Vd. es para mi una esperanza de que si hay mujeres con algo en la cabeza!!). En fin la cosa esta en que vamos de mal en peor, y le agradezco muchos las sugerencias para que no jocoteen los chontes (peor si son de oriente, quien los aguanta), pero como dijo alguien por en el ciberespacio, cuatro años mas y se acaban las penas. Mientras tanto seguire nutriendo mi mente con sus ideas.

    By Anonymous Anónimo, at 6:48 p.m.  

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