Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

2.12.2007

Trastorno


Perturbación. Confusión. Complicación. Transmetro. Trastorno. ¿Sólo para el grupo de suertudos que han trabajado arduamente para comprarse su pichirilo de primera, segunda o tercera mano? No. Simple angustia para casi todos, incluidos aquellos que pretenden arreglar el problema del transporte con más del origen del problema: la planificación centralizada que experimenta con recursos ajenos.

Y lo más delicado no es que los gobernantes piensen que “nuestros pueblos no están aptos para gobernarse”. Lo más peligroso es que hay algunos, en el grupo de los gobernados, que también piensan de esa manera. Consideran a otros, tal vez porque son analfabetos, una especie de animales domesticables a los cuales hay que decirles cómo vivir su vida hasta en el más nimio de sus aspectos. Y ni se atreva a mencionar temas trascendentales: seguro que esta gente, piensan, no puede hacer la elección correcta.

Qué soberbia. Qué arrogancia. ¿Acaso aquellos que opinan de esa manera son infalibles? Cada uno tiene fines propios y cada persona es capaz de decidir cuál es la mejor manera de alcanzar esos fines frente a las circunstancias con las que se tope.

Si no me cree, ¿qué piensa que llevó a más de millón y medio de guatemaltecos a irse a vivir a otra sociedad? Sin duda, esta gente sabe lo que quiere: vivir mejor. Y para eso necesitan de medios de pago para facilitar el intercambio. Dinero. Y para aumentar honesta y respetuosamente sus ingresos reales necesitan producir. Por cierto, en las sociedades donde más libres son las personas, hay más oportunidades de trabajar, crear y emprender. Hoy esa sociedad es la estadounidense, pero si el Estado Benefactor llega a afianzarse en este país, la mayoría emigrará a otros lugares: sea nativo o mojado.
Aclarador. ¿O no?

Es impactante conocer la cantidad de ideas que los individuos generan para solucionar el problema del tránsito. ¿Qué pasaría si ellos pudieran llevarlas a la práctica arriesgando sus recursos, y no los de otros, como hacen los burócratas? ¿Encontraríamos mejores respuestas al calvario que se ha vuelto el transporte en la urbe? ¿Qué impide que otros intenten servir al resto proveyendo servicios de locomoción? El positum, lo dado: la voluntad del legislador. La voluntad del gobernante. El monopolio del transporte público municipal y el cartel de actuales prestadores del servicio. Éste último también con la venia de los políticos y la legislación positivista de Guatemala.

Si tan exitosa, como lo muestran las evidencias, es la liberalización del mercado de las telecomunicaciones, ¿por qué Álvaro Arzú y su equipo no hacen lo mismo con el sistema de transporte? En fin, más que liberar los servicios, nos liberan a nosotros: a las personas que podríamos ofrecer y/o demandar el servicio. A usted, a mí, y al desconocido que se enfermó de la vejiga por pasar una cuarta parte de su vida activa circulando a vuelta de rueda en la avenida.


Artículo publicado en el diario guatemalteco “Siglo Veintiuno”, el lunes 12 de febrero de 2007.

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1 Comments:

  • acerca del tema del transmetro en guatemala nos quieren hacer creer que funcionara asi por asi, dijeron que en colombia este sistema es un exito, claro que funciona pero a costos muy elevados para los mismos colombianos, por ejemplo no nos dijeron que para que el transmetro funcionara en colombia se aumento el impuesto a las gasolinas para precionar a la poblacion a utilizarlo.

    By Anonymous pedro morales jimenez, at 6:56 p. m.  

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