Principios / Marta Yolanda Díaz-Durán A.

8.10.2005

Staying alive no. 5

Suelo ir al gimnasio de noche, cuando aún no abren las puertas del mismo. Hace algunos días, mientras iba ya avanzada en mi corta rutina, escuché una canción del siglo pasado, de allá por finales de los años 70, el “cover” de una de las primeras películas de John Travolta: “Staying alive”.

Manteniéndose vivo. ¿Cuántos en nuestra Guatemala solamente eso piden? Mantenerse vivos hoy. ¿Y mañana? Dios dirá.

Otros lo único que hacen es mantener vivas ideas antediluvianas. Paradigmas que debieron extinguirse por su fracaso repetido. Personajes oscuros que se mantienen vivos planificando una sociedad gris, sin retos, sin incentivos, sin sueños… donde da igual cuanto yo trabaje y produzca, ¿qué sentido tiene, si el “colectivo” se va a encargar de darme según mis necesidades? Al menos, las que considere “necesarias” el dictador de turno o el demagogo de moda.

Sin embargo, hay quienes sólo esperan llevar a su casa el alimento necesario para mantenerse vivos: ellos y sus familias. Hay quienes anhelan un techo que los proteja de las inclemencias del tiempo y la naturaleza: un refugio que les permita mantenerse vivos. Y los más aventados esperan vestirse “decentemente” (no importa que sea ropa de paca) y, de vez en cuando, ir al cine, aunque sea “nomás” a subir la gradas eléctricas del “shopin mol” por la pura emoción.

¿Y los vivos qué? Esos en la política.

Por cierto, también entre ellos los hay madrugadores. A uno que otro me los encuentro entrando al antro del la cultura física al yo salir corriendo (como si no hubiera hecho ya suficiente ejercicio) de ese edificio que se asemeja más a un círculo que a un hemiciclo.

Vivos que se mantienen vivos soñando que son el protagonista de otra canción de antaño que escuchaba mientras me iba: Mambo número 5. Pero no la de Pérez Prado. No. La de Lou Vega, sí: “…a little bit of Monica in my…” ¿Servida a la Clinton? Pienso mientras escucho en el regreso a mi casa el final del himno nacional interpretado por Gaby Moreno, seguido de Contravía con mi querido amigo Estuardo Zapeta.

Manteniéndome viva.

1 Comments:

  • Tal y como ilustras, la historia y las canciones son siempre las mismas. En Guatemala y en cualquier parte del mundo. Los "vivos", siempre van a ansiar el poder. Los que simplemente deseamos vivir, descubrimos tarde o temprano que no es ahí dónde se halla la felicidad--y que ésta es el sentido de la vida. ¿Qué hacer, entonces, para que los "vivos" nos dejen vivir? Atarles las manos con la ley, limitando el poder del estado a sus funciones básicas y velando por que estos limites se respeten.

    Los padres intelectuales del país fundado sobre el principio de la búsqueda de la felicidad como derecho inalienable del ser humano plasmaron en su documento seminal que:

    "Para asegurar estos derechos se instituyen gobiernos entre los hombres, los cuales derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que el pueblo tiene el derecho de cambiar o abolir cualquier otra forma de gobierno que tienda a destruir estos propósitos, y de instituir un nuevo gobierno, fundado en tales principios, y de organizar sus poderes en tal forma que la realización de su Seguridad y Felicidad sean más viables."

    Su consejo necesita oírse en Guatemala, en Estados Unidos, y en el resto del mundo; hoy y mañana; por nosotros y por nuestros hijos. Sólo así probaremos errónea la segunda oración de la sentencia de Jefferson que dice: "El arbol de la libertad debe ser refrescado, de cuando en cuando, con la sangre de patriotas y tiranos. Es su abono natural."

    By Anonymous Constantino DD, at 8:25 p.m.  

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